Hay una diferencia entre llamar la atención y dejar una impresión. Siempre elegí lo segundo. Me gusta la elegancia que no necesita demostrarse, las conversaciones que despiertan curiosidad y los hombres que entienden el valor de una presencia femenina antes que cualquier apariencia.
Disfruto de los detalles, del buen gusto y de quienes saben que el tiempo compartido también habla de quiénes somos. Trabajo y estudio, por eso elijo cada encuentro con intención. Si coincidimos, prefiero que sea porque ambos reconocemos aquello que no suele encontrarse con facilidad.
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