{"id":89487,"date":"2022-08-13T16:35:59","date_gmt":"2022-08-13T19:35:59","guid":{"rendered":"https:\/\/argentinaxp.com\/?post_type=blog&#038;p=89487"},"modified":"2022-08-13T16:35:59","modified_gmt":"2022-08-13T19:35:59","slug":"hola-papuchi-relato","status":"publish","type":"blog","link":"https:\/\/blog.argxp.com\/es_es\/blog\/hola-papuchi-relato\/","title":{"rendered":"\u00a1HOLA PAPUCHI! (Parte I)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;<strong>\u201cHola, papuchi<\/strong>\u2026 \u00bf\u00a1qu\u00e9 sorpresa, eh\u2026!?. Seguramente te estar\u00e1s preguntando quien soy\u2026Eso no importa, beb\u00e9. Lo \u00fanico que tienes que tener presente es que <a href=\"https:\/\/argentinaxp.com\/blog\/sexo-duro-que-es-y-como-practicarlo-bien-con-una-escort-vip\/\">cuando te agarre<\/a> te voy a dejar seco\u2026No vas a poder creer como te voy a dar, chiquit\u00edn; me mojo toda de solo hablarte\u2026ahhh\u2026.Bueno, tengo que cortar. Pero anda prepar\u00e1ndote para la mejor encamada de tu vida, amorcito\u2026Chau, nos vemos pronto\u201d<br \/>Luego de escuchar esto, modulado por la voz femenina m\u00e1s sensual que imaginar se pueda, Gregorio se qued\u00f3 absorto, r\u00edgido, con el tubo del tel\u00e9fono aferrado en su mano izquierda hasta 25 segundos despu\u00e9s de que su interlocutora cortara la comunicaci\u00f3n. Lo sac\u00f3 de su mudo estupor la tonante voz de su jefe de secci\u00f3n.<br \/>\u00ab-\u00a1Usted, a trabajar! \u00a1Ya le dije mil veces que aqu\u00ed no se pueden hacer ni recibir llamadas particulares!-\u00bb bram\u00f3 su superior, por cuenta de la empresa de importaciones y exportaciones donde Gregorio trabajaba desde hac\u00eda m\u00e1s de dos d\u00e9cadas. Ya con 50 a\u00f1os, era demasiado soltero a\u00fan para su gusto, de profesi\u00f3n, empleaducho administrativo, cr\u00f3nico, asm\u00e1tico, muy miope, eternamente excedido de peso, due\u00f1o de un mal gusto y un mal aliento a toda prueba, bastante calvo y decididamente feo.<br \/>Por supuesto, el resto del d\u00eda no fue igual que siempre para \u00e9l. Mientras manipulaba facturas y remitos en la s\u00f3rdida oficina donde se hacinaba junto a otros nueve desdichados, Gregorio se devanaba los sesos pensando en la llamada que acababa de recibir. Porque nunca en su vida una mujer le hab\u00eda hablado as\u00ed; ni siquiera la m\u00e1s barata y necesitada de esas pat\u00e9ticas prostitutas que no m\u00e1s de cuatro o cinco veces por a\u00f1o sol\u00eda frecuentar, a falta de otra cosa.<br \/>Cuando eran las 20 horas de aquel d\u00eda igual a todos excepto por la extra\u00f1a llamada, Gregorio se despidi\u00f3 mec\u00e1nicamente de sus compa\u00f1eros y sali\u00f3 a la calle. Antes de poner un pie en la vereda, mir\u00f3 en todas direcciones. Lo de siempre. Las cosas y caras de todas las tardes. Nada especial, aunque de alguna manera, para Gregorio era todo distinto. Mientras se encaminaba a su departamento, repasaba mentalmente cada una de las palabras que aquella voz chorreante de sexo le hab\u00eda lanzado, sin darle la menor posibilidad de respuesta. Su proverbial falta de imaginaci\u00f3n le imped\u00eda considerar la posibilidad de que la misteriosa llamada fuera una broma perge\u00f1ada por alguno de sus escas\u00edsimos amigos, de modo que no alcanzaba a salir de su extra\u00f1eza.<br \/>As\u00ed, girando la cabeza en todas direcciones, cruz\u00f3 las doce calles que separaban su lugar de trabajo del insignificante departamento, de dos cuartos (m\u00e1s bien uno y medio) donde viv\u00eda, su \u00fanica posesi\u00f3n de alguna importancia luego de 30 a\u00f1os de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras un monosil\u00e1bico saludo al portero del edificio, franque\u00f3 la entrada y se introdujo en el ascensor. Lleg\u00f3 al quinto piso, y antes de salir por completo del elevador se asom\u00f3, observando detenidamente que no hubiera nadie en el descascarado pasillo. No lo hab\u00eda, por cierto. Con un rid\u00edculo saltito abandon\u00f3 el ascensor, cerrando la puerta con el mayor cuidado, como temiendo que la calentona del tel\u00e9fono fuera a descubrirlo.<br \/>Se acerc\u00f3 a su departamento tratando de percibir hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle de todo lo que lo rodeaba. No hab\u00eda nada extra\u00f1o: el mismo olor a comida rancia, las mismas manchas de humedad en las paredes, las baldosas sucias de siempre y ese aire a abandono propio de un viejo y pobre edificio lleno de gente que dura en vez de vivir.<br \/>Lleg\u00f3 hasta su puerta, coloc\u00f3 la llave y la hizo girar muy lentamente. Luego de lo que le pareci\u00f3 una eternidad de tiempo, se anim\u00f3 a entrar. Nada raro, seg\u00fan vi\u00f3 al prender la luz del living-comedor pegado a la diminuta cocina que constitu\u00eda lo m\u00e1s presentable del departamentucho. Con un suspiro de alivio, se quit\u00f3 la ra\u00edda corbata, se desprendi\u00f3 el cuello y arroj\u00f3 lejos de s\u00ed el eterno saco de color ya indefinido, que tal vez hubiera sido azul marino mucho tiempo atr\u00e1s. Luego de desplomarse en un peque\u00f1o sill\u00f3n, comprendi\u00f3 que no pod\u00eda dejar de pensar en aquella llamada, y especialmente no pod\u00eda dejar de o\u00edr en su cabeza a esa voz digna de la m\u00e1s gatuna locutora radial de trasnoche.<br \/>Pasaron los minutos, y lentamente se tranquilizaba pensando que se trat\u00f3 de una equivocaci\u00f3n. Que nunca nadie le habl\u00f3 as\u00ed a \u00e9l, y nadie lo har\u00eda jam\u00e1s. Un penoso error de alguna amante ardiente, y no m\u00e1s que eso. Pero el sonido del tel\u00e9fono lo sac\u00f3 de sus pensamientos. Otra vez, alterado, levant\u00f3 el tubo y respondi\u00f3 con un casi inaudible \u201cHola\u201d, para de inmediato escuchar la misma lujuriosa voz que lo hab\u00eda alterado en la oficina:<br \/>\u201cPapirr\u00edn\u2026menos mal que te encontr\u00e9. Quer\u00eda decirte de nuevo que ardo en deseo por vos. Te juro que cuando por fin nos encontremos, no vas a poder creer todo lo que te voy a hacer en la cama, potro m\u00edo. Te voy a chupar de arriba abajo, te voy a dejar sin respiraci\u00f3n, vas a ver lo que es una mujer salvaje en celo, mi amor. Menos mal que ya falta poco, porque no doy m\u00e1s de ganas de tenerte entre mis piernas, machote.\u201d Fin de la comunicaci\u00f3n, y renovado estupor de Gregorio, que con mano temblorosa apart\u00f3 el tubo de su oreja y lo colg\u00f3 malamente. Ya ni acertaba a hacerse pregunta alguna; con esta segunda llamada, las posibilidades de error se reduc\u00edan casi hasta la desaparici\u00f3n.<br \/>Pas\u00f3 m\u00e1s de una hora hasta que consigui\u00f3 dejar de repetir mentalmente aquellas palabras turbadoras, pudo incorporarse y caminar hasta la cocina, para recalentar el pastoso guisado sobrante de la noche anterior. Eso, y un m\u00ednimo s\u00e1ndwich de dudoso contenido al mediod\u00eda (m\u00e1s algunos caf\u00e9s ma\u00f1aneros) era todo lo que habr\u00eda de ingerir ese d\u00eda. El men\u00fa no era muy distinto al de otros cientos de jornadas de su pobre vida, pero hoy todo parec\u00eda muy diferente. Trag\u00f3 aquello velozmente, empuj\u00e1ndolo con un par de vasos de vino barato, y luego de arrojar los platos en la pileta se dirigi\u00f3 al diminuto ba\u00f1o. Despu\u00e9s de las rutinas higi\u00e9nicas del caso, se despoj\u00f3 de la poca ropa que le quedaba puesta y se tumb\u00f3 aparatosamente en la cama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(<strong>CONTINUAR\u00c1\u2026)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"featured_media":89486,"template":"","blog-categoria":[44],"class_list":["post-89487","blog","type-blog","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","blog-categoria-relatos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Hola Papuchi - Relato<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"A veces, la &quot;telerrealidad&quot; puede exceder ciertos l\u00edmites. 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