Dicen que cuando aparece una diosa, el deseo deja de pedir permiso.
Hola , Bienvenido y Bienvenida, Hace algunos años ya estuve aquí. Y la verdad es que guardo muy buenos recuerdos de aquellos hombres que conocí, de las conversaciones, la complicidad, las risas y esa clase de encuentros que quedan en la memoria y recorren el cuerpo 🔥
Tengo 33 años, más experiencia, más seguridad y, sobre todo, una comprensión diferente de mi propia sensualidad.
Los estoicos hablaban del dominio de uno mismo. Y quizás ahí esté una de las formas más poderosas de seducción: saber exactamente quién sos, qué querés y no necesitar demostrarlo.
Hoy quiero habitar a esa mujer que durante mucho tiempo estuvo esperando salir.
La diosa que me prende fuego, un fuego que no quema, sensual, inteligente, curiosa y profundamente femenina, que disfruta del misterio, de una buena conversación y de esa electricidad que aparece cuando dos personas sienten que hay algo especial entre ellas.
Me atraen los hombres que tienen presencia. Que saben respetar. Que huelen bien. Que pueden sostener una conversación y despertar curiosidad. Porque para mí hay algo irresistible en un hombre cuya mente puede resultar tan seductora como su cuerpo.
Quiero conocerte, conversar, jugar con las palabras. Descubrirnos, y disfrutarnos
Y dejar que el deseo haga lo que mejor sabe hacer cuando no intentamos forzarlo: crecer.
Quizás por eso no muestro mi rostro.
Hay cosas que una mujer no debería revelar de inmediato.
Algunas se descubren.
Otras se sienten.
Y algunas… simplemente se recuerdan.
Volví por una revancha, sí. Pero esta vez vuelvo a encontrarme con una versión de mí que ya no pide permiso para ser diosa. ✨
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